Si te cuesta trabajo decir que no o dejarte comida en el plato,
te damos unas cuantas ideas que podrán ayudarte.
Tómatelo sin prisas
Quienes dejan el plato limpio no suelen ser muy conscientes de
si tienen hambre o están llenas. Comer raciones grandes es un
hábito aprendido, así que también se puede aprender a comer
raciones más pequeñas. Reducir poco a poco el tamaño de tus
raciones durante las comidas y snacks te ayudará a no tener
demasiada hambre.
Raciones saludables
Trata de aprender a cocinar la cantidad apropiada de comida para
los niños, de forma que tú no sientas la tentación de comerte lo
que quede... y, si tus hijos ya no viven en casa, no te olvides
comprar y cocinar menos comida. Empieza reduciendo las cantidades
que cocinas y, si sobra, guárdalo en la nevera o tíralo. Además, si
te sirven una ración grande, separa un tercio antes de empezar a
comer y ponlo a un lado del plato.
Descubre más sobre tamaños saludables de raciones.
Ojos que no ven, corazón que no siente
Compra únicamente paquetes pequeños e individuales de artículos
que son un capricho, como patatas fritas de bolsa y chocolates, en
vez de paquetes más grandes o paquetes múltiples. Si abres un
paquete más grande de algo, coge una ración pequeña, pon el resto
fuera de la vista y llévate tu ración a otra habitación para
sentarte a tomarla y disfrutarla.
Evita las malas influencias
Si tu pareja suele tomar snacks que son una tentación para tí,
pídele que te ayude. ¡Puede que decida cambiarse contigo a snacks
más sanos! Incluso manteniendo sus snacks fuera de tu vista o
disfrutándolos por las noches cuando tú estés fuera puede ayudarte
a evitar la tentación.
Estate preparada
Si sabes que sucumbes a los snacks mientras esperas a los niños
o cuando quedas con amigas, estate preparada. Tómate una pieza de
fruta o un snack más sano en vez de asaltar una máquina de café o
una máquina expendedora.