Para poder controlar tu peso tienes que conocer cuáles son tus
debilidades y asegurarte de que tú tienes el control.
Identificando tus dificultades y riesgos y aprendiendo formas
positivas de enfrentarte a ellos, alcanzarás un estado en el que
podrás decidir más fácilmente cuándo y dónde puedes permitirte un
capricho, en vez de dejar que sean las circunstancias las que
decidan por ti.