Con frecuencia, la gente pica algo por aburrimiento, así que es
importante que tu día este repleto de nuevos retos y pequeñas
aventuras. Pronto olvidarás todo acerca del picoteo o de tener
hambre porque tu mente y tu cuerpo estarán ocupados en otras
cosas.
Fíjate objetivos pequeños
Ponte objetivos pequeños para que, cuando te sientas un poco
hambrienta, pares y te digas: "No tomaré un snack hasta que lo haya
conseguido".
Piénsatelo dos veces
Deja transcurrir más tiempo entre tomarte un snack y hacer
ejercicio, en vez de irte derecha a la cocina. Te ayudará a no
pensar en esas punzadas de hambre y conseguirás más tus
objetivos.
Intégralo en tu vida
Un estilo de vida sano debe adaptarse a quien eres y a tus
objetivos. Puedes añadir la práctica de ejercicio en tu vida
fácilmente sin necesidad de ponerte el chándal y marcharte al
gimnasio. Siempre que sea posible, camina en vez de conducir,
utiliza las escaleras en vez del ascensor, ve a comprar el
periódico en vez de hacer que te lo traigan y utiliza la
respiración para mantener el tono muscular de los abdominales.
Tanto cuando llevas a los niños al colegio como cuando haces un
recado, sales e introduces fácilmente el ejercicio en tu ajetreado
estilo de vida. Los niños y tú os sentiréis mejor con el aire puro
y el ejercicio extra.
Prueba algo completamente nuevo
El Tai Boi es un método excelente para liberar el estrés. Si no
puedes inscribirte en una clase, haz en casa algunos de los
movimientos. Ponte de pie con los pies separados, las manos con los
puños cerrados y los codos flexionados. Luego, da puñetazos justo
hacia delante, alternando las manos. Vuelva tu peso en los
puñetazos y espira con cada uno. Utiliza un saco de boxeo para
ejercitarte aún más.
Utiliza las instalaciones locales
Pásate por la piscina municipal y haz unos cuantos largos. La
natación te permite ejercitar todo el cuerpo y es excelente para
cualquiera con lesiones o artritis. Te sentirás como nueva para el
fin de semana por delante, además de más relajada, y repondrás
energía para hacer más ejercicio.
Échale ganas
Es de esperar que empiece a notar la diferencia en tus niveles
de energía cuando comas mejor e introduzcas algo de ejercicio en tu
vida diaria. Trata de correr un poco mientras caminas. Camina a
paso rápido durante 4 minutos y, luego, corre durante 1 minuto.
Vuelve a caminar y, luego, 2 minutos más de correr y así hasta que
corras 4 minutos seguidos. Recuerda, unas deportivas adecuadas son
importantes al correr para absorber los impactos, así que no te
olvides de ponerte unas zapatillas de deporte apropiadas.
Aleja tus penas bailando
Bailar es una excelente forma de quemar calorías y tonificar los
músculos y, si no puedes hacer tiempo para inscribirte en una
clase, ¿por qué no ir a una discoteca una noche? Bastan 30 minutos
de brincos para quemar hasta 150 calorías, así que ¡mueve el
esqueleto! (Puede que veas como se encoje.)