Cómo empezar
Probablemente te sorprenderás al ver la cantidad de ejercicio
que podrías hacer con tan solo cambiar un par de cosas en tu vida
diaria.
Da un paseo a buen ritmo
Aumenta tu frecuencia cardíaca, trata de caminar a buen ritmo en
vez de deambular, hacer las tareas domésticas y subir y bajar las
escaleras en vez de utilizar el ascensor. Sé más consciente de tus
actividades diarias y hazlas con más vigor y determinación.
Desarrolla una nueva forma de pensar
Trata de respirar correctamente utilizando el vientre en vez de
las costillas y hombros. Respira profundamente y trata de mantener
el vientre metido siempre que te acuerdes de hacerlo. Empieza tu
plan suavemente, caminando a alguna parte hoy, aunque solo sea a la
tienda. Una caminata diaria de 20 minutos te despejará la cabeza y
aumentará tu frecuencia cardíaca.
Céntrate en la respiración y los estiramientos
Tómate tiempo libre para sentarte tranquilamente y centrarte en
tu respiración y tus estiramientos. Siéntate con las piernas
cruzadas, manteniendo tu trasero en el suelo, y lleva tus dedos
caminando hacia delante lo más lejos posible, manteniendo agachada
la cabeza; a continuación, estírate hasta quedar recta. Respira
profundamente y mantén el vientre metido.
Unos sencillos cambios pueden marcar una gran diferencia
Recuerda sentarte recta, sea para comer, para trabajar o en el
sofá. Una buena postura es importante para la columna y los
músculos que la rodean y te ayudará a liberar la tensión de los
hombros. Mantén los hombros hacia atrás, el cuello estirado y trata
de no cruzar las piernas.
Mantente recta cuando estés de pie
Trata de pasar el día de hoy (y todos los demás días)
concentrada en mantener los hombros abajo y hacia atrás y el
ombligo metido. Para un estiramiento rápido, ponte de pie con la
puntera de los pies en el peldaño inferior, apóyate en la pared
para mantener el equilibrio y sube y baja 10 veces. Descansa y,
luego, repítelo 3 veces más.